La exposición
Una primera gran exposición monográfica en Francia reúne catorce instalaciones que trabajan la apariencia y su ocultación.
¿Se puede escalar la fachada de un edificio parisino puesta plana sobre el suelo, o inclinarse sobre barcas que parecen flotar sin una sola gota de agua?
«Leandro Erlich» es la exposición que el Grand Palais dedica al artista argentino del 2 de junio al 6 de septiembre de 2026: su primera gran exposición monográfica, totalmente dedicada a un solo artista, en Francia, que reúne catorce instalaciones monumentales donde la apariencia se desvanece al acercarse.
El comisario de la exposición, quien eligió las obras, Fabrice Bousteau, director de Beaux Arts Magazine, las reunió en las galerías del Grand Palais.
¿Por qué ir?
Cuatro buenas razones para ver a Leandro Erlich en el Grand Palais.
A la entrada: barcas que flotan sin agua
El recorrido comienza en una semi-oscuridad que favorece la contemplación engañosa.
Port of Reflections (2014) recibe al visitante con un embarcadero: pequeñas barcas de fibra de vidrio parecen flotar sobre una capa negra e inmóvil.
El efecto se debe principalmente a la puesta en escena: silencio, penumbra, cascos reflejados.
De cerca, la ilusión se deshace: no hay agua, una maquinaria oculta hace oscilar los cascos y lo que parece un reflejo es parte de la escultura misma.
The Cloud y The View, presentes a lo largo del recorrido, juegan con el dispositivo y la mirada voyeur, proponiendo situaciones donde lo que creemos percibir resulta ser una construcción.
Nota editorial
Ver a Erlich es aceptar perder las certezas visuales para comprender mejor cómo se construyen.
Bajo la nave del Grand Palais, sus dispositivos adquieren una fuerza colectiva: la ilusión deja de ser un truco para convertirse en un compartir.
De la idea a la obra: el ilusionista que muestra sus trucos
Erlich no finge el misterio: expone la mecánica y nos invita a observar el procedimiento.
Shattering Door y Documentation Room A diferencia de un mago, Leandro Erlich no oculta sus «trucos»: todo se muestra deliberadamente, y se juega sabiendo cómo se logra el efecto. Shattering Door (2009) da la clave.
Esta puerta parece rajada por todas partes, a punto de estallar, pero solo es un panel de laminado pintado con aerógrafo (pistola). Para dibujar las grietas, el artista relata haber roto a golpes de piedra quince placas de vidrio, filmadas en cámara lenta; ante la falta de un patrón de rotura convincente, terminó trazándolas a mano.
Nacida tras la crisis financiera de 2008, la obra evoca también certezas que se resquebrajan.
Preguntas frecuentes
¿Cuándo tiene lugar la exposición y cuáles son los horarios de apertura?
La exposición tiene lugar en el Grand Palais del 2 de junio al 6 de septiembre de 2026. Está abierta todos los días de 10h a 20h, con nocturno los viernes hasta las 22h.
¿Dónde obtener un boleto y cuál es el precio?
Las entradas se reservan en línea, especialmente a través de Fnac Spectacles. El precio general es de 20,50 €, con tarifas reducidas desde 11,50 €.
¿Dónde se celebra la exposición y cómo acceder?
Lugar: Grand Palais, avenida Winston Churchill, 75008 París. Metro: Línea 1 y 9 - estación Franklin D. Roosevelt Línea 1 y 13 - estación Champs-Élysées - Clemenceau RER: RER C - estación Invalides
¿Qué se vive realmente en esta exposición?
Un recorrido de pruebas visuales: barcas sin agua que obligan a acercarse, puertas agrietadas que revelan la pintura, cabinas espejo que desorientan y una fachada tumbada que se puede recorrer.
Edificio: escalar un edificio tumbado
Las últimas salas ponen el cuerpo en el centro de la experiencia, transformando al visitante en actor de la ilusión.
Changing Rooms y Edificio La última galería del Grand Palais reúne las piezas más inmersivas, aquellas a las que uno entra de verdad. Changing Rooms (2008) alinea elegantes probadores cuyos espejos, en lugar de reflejar tu imagen, abren el espacio y conectan un probador con el siguiente; puedes ver surgir a un desconocido desde la cabina vecina.
Treinta cabinas se entrelazan en un laberinto de contornos indefinidos, donde el espejo, herramienta recurrente en el artista, deja de reflejar para convertirse en puerta. Leandro Erlich, Changing Rooms, 2008, maderas, taburetes, marcos dorados, espejos, cortinas, alfombras y luminarias. Probadores encajados en un laberinto de espejos con límites indefinidos.
El recorrido termina con Edificio (2004), nacido en París para la Nuit Blanche y representado en más de quince países. La obra adopta siempre la arquitectura local: en París, un edificio haussmanniano, de piedra clara de los grandes bulevares; en otros lugares, una fachada de ladrillos.
La fachada está puesta plana sobre el suelo y un enorme espejo inclinado a 45 grados la endereza verticalmente. Acostados sobre ventanas y balcones, los visitantes aparecen, en el espejo, suspendidos en el edificio, acróbatas que desafían la gravedad.
Galería
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